Elsbeth Quennell nació en una cuneta, entre un carro roto y un campo de ortigas.
Su madre era partera de caminos. Su padre, nadie lo supo nunca.
Aprendió a andar agarrada a una alforja que olía a romero, a ajenjo y a sangre seca.
A los nueve años ya sabía cerrar una herida con hilo de tripa. A los doce, qué raíz dormía el dolor y cuál dormía para siempre.
Su madre le enseñó una sola ley: "La hierba no pregunta de qué bando eres. Tú tampoco."
Elsbeth la ha cumplido toda la vida.
Un invierno de guerra, una compañía de mercenarios acampó junto a su carro. Venían destrozados. Nadie más les abría la puerta.
Ella los cosió a todos. Al amanecer, el capitán le dejó una bolsa de monedas y una oferta.
Se fue con ellos. Treinta años, cuatro compañías y más batallas de las que quiere contar.
Vio a los ejércitos de bandera llevarse la gloria. Y vio a los suyos, los de alquiler, morir en primera línea sin que nadie apuntara sus nombres.
Por eso, cuando cae un mercenario, Elsbeth corre el doble.
No es favoritismo. Es deuda.
Fueron los únicos que la llamaron "hermana" sin preguntarle de dónde venía.
Nunca ha llevado espada. La tuvo una vez, en su primera batalla, y la soltó para taparle el cuello abierto a un chaval.
Desde entonces, sus manos son para curar. Y para cerrar bocas.
Quien confunde a una curandera con una presa descubre tarde que esas manos han recolocado cientos de huesos. Y saben exactamente cómo descolocarlos.
Cuando ella entra en la pelea, los suyos se crecen. Ver a una mujer de 58 años repartiendo puñetazos le enciende la sangre a cualquiera.
Cobra.
Siempre.
Pan, sal, una manta, una buena historia. Lo que tengas.
No por codicia. Porque lo que se regala no se respeta, y lo que no se respeta se olvida.
Una noche remendó a soldados de los dos ejércitos bajo la misma lona. A la mañana siguiente se mataron entre ellos a cien pasos de su carro.
Ella recogió los vendajes, se lavó las manos y siguió camino.
No juzga. No elige. Cura.
Sus remedios no se pesan en balanza. Se miden a ojo, al puñado, a lo que el viento deje llegar.
A veces el puñado se queda corto y apenas cierra un rasguño. A veces cae justo donde debe y pone en pie a quien ya se despedía.
Elsbeth no se disculpa por eso. "La suerte también es una hierba", dice. "Y esa no la cultivo yo."
Contra los males que no son de carne, la fiebre, el mal de ojo, el miedo que paraliza, lleva ruda y sal. Las sopla a la cara del herido y lo que cargaba encima se le cae como polvo viejo.
Si el herido es de los suyos, además, le aprieta el hombro. Y el mercenario vuelve a la línea con la piel más dura que antes.
No tiene casa. No tiene bandera. No tiene a nadie que la espere.
Tiene una alforja, unas manos curtidas y un camino que no se acaba.
Dicen que ha visto morir a más gente de la que ha salvado.
Ella lo niega. Dice que las cuentas las lleva bien.
Y que el día que salgan mal, será porque alguien no pagó.
Ficha
- Raza
- Humano
- Facción
- Sin facción
- Clase
- Sanador
- Alineamiento
- Penumbra
- Edad
- 58 años
- Altura
- 1,65 m
- Arma
- Puños
- Categoría
- Personaje, tier 10
Habilidades
Mano a Jornal
GolpeDesde el nivel 1Cuerpo a cuerpo, a puño limpio. Daño básico. Todos los aliados Mercenario ganan un 10% de Ansia de Sangre, y Elsbeth gana hasta un +50% de Ansia de Sangre.
Puñado a Ojo
GestaDesde el nivel 5A distancia. Tira un dado, de 1d4 hasta 1d20 según el nivel: ese es el porcentaje de Salud y de Escudo que recupera el aliado objetivo. Si es Mercenario, el doble.
Ruda y Sal
GestaDesde el nivel 10A distancia. Disipa todas las Maldiciones del aliado objetivo. Si es Mercenario, además gana hasta un +20% de Defensa durante 2 turnos.
Cómo conseguir a Elsbeth Quennell
Elsbeth se consigue juntando sus fragmentos en el nodo 3 de la senda de la Penumbra, en la campaña.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Elsbeth Quennell en Bloodveil: Legends?
Una curandera humana de cincuenta y ocho años, hija de una partera de caminos. Nació en una cuneta. Un invierno de guerra cosió a una compañía de mercenarios que nadie más quería atender. Se fue con ellos. Treinta años y cuatro compañías después, sigue en el camino.
¿Por qué Elsbeth cura el doble a los mercenarios?
Vio a los ejércitos de bandera llevarse la gloria. Y vio a los suyos morir en primera línea sin que nadie apuntara sus nombres. Fueron los únicos que la llamaron "hermana" sin preguntarle de dónde venía. No es favoritismo. Es deuda.
¿Cómo se consigue a Elsbeth Quennell?
Juntando sus fragmentos en el nodo 3 de la senda de la Penumbra, en la campaña.
¿Qué hace Elsbeth Quennell en combate?
Pelea a puño limpio: con cada golpe, todos los aliados Mercenario ganan Ansia de Sangre y ella gana más. Cura Salud y Escudo a un aliado con una tirada de dado, y si es Mercenario, el doble. Y disipa todas las Maldiciones de un aliado; si es Mercenario, además le sube la Defensa.
¿De qué facción es Elsbeth Quennell?
De ninguna. Es mercenaria y alma libre: no tiene casa ni bandera. Su alineamiento es la Penumbra.
Más de su facción
Le pregunté a Elsbeth cuánto me cobraría por curarme. Me miró las manos, luego los ojos. Dijo que ya me lo diría. Todavía no sé si era una broma o una deuda.
Lord MagniConoce a Elsbeth de verdad
Desbloquéala, súbela de nivel y llévala a combate. Bloodveil: Legends es gratis, sin pay-to-win, y ya puedes jugar.
Actualizado el 22/10/2026
